La federación que representa a más de 2.500 estudios europeos respaldó el plan de la Comisión Europea para crear un código de conducta sobre el fin de vida de los videojuegos, pero reclamó mayores esfuerzos para preservar el patrimonio cultural del sector.

La discusión sobre el futuro de los videojuegos una vez finalizado su soporte comercial continúa avanzando en Europa. Tras la reciente respuesta de la Comisión Europea a la iniciativa ciudadana Stop Destroying Videogames, ahora fue la European Games Developer Federation (EGDF) quien se pronunció públicamente sobre las medidas anunciadas por el organismo.
La organización, que representa a más de 2.500 estudios de desarrollo distribuidos en 24 países europeos, celebró la decisión de abrir un diálogo entre la industria y los consumidores para mejorar las prácticas relacionadas con el final de vida de los videojuegos, aunque también pidió que la preservación de los juegos reciba una mayor atención dentro de la estrategia comunitaria.
EGDF respalda el código de conducta propuesto por la Comisión
Días atrás, la Comisión Europea confirmó que no impulsará una legislación que obligue a las compañías a mantener sus videojuegos operativos después de finalizar su explotación comercial. En cambio, anunció que antes de finales de 2026 iniciará conversaciones con desarrolladores, editores y representantes de consumidores para elaborar un código de conducta que establezca buenas prácticas para gestionar el cierre de servicios y el retiro de títulos del mercado.
La EGDF considera que este enfoque es el camino adecuado para responder a las preocupaciones planteadas por la campaña Stop Destroying Videogames.
Según la federación, un código de conducta bien diseñado permitiría abordar las inquietudes relacionadas con la protección del consumidor y, al mismo tiempo, facilitar la transferencia de videojuegos a museos, archivos y otras instituciones dedicadas a la preservación cultural.
La organización también confirmó su disposición a participar activamente en el proceso y destacó la importancia de que los estudios independientes y las pequeñas y medianas empresas tengan representación junto a las grandes editoras, plataformas y grupos de consumidores.
Coincidencias con la Comisión Europea
La EGDF respaldó la postura de la Comisión Europea respecto a la imposibilidad de imponer una obligación general para que todos los videojuegos permanezcan jugables indefinidamente.
La federación señaló que la diversidad tecnológica de la industria y la existencia de distintos modelos de negocio hacen inviable una solución única para todos los casos. Además, coincidió en que la legislación europea sobre propiedad intelectual representa un factor clave dentro del debate.
Asimismo, la entidad sostuvo que las normas actuales de protección al consumidor ya incluyen herramientas importantes para resguardar los intereses económicos de los jugadores, especialmente en materia de transparencia e información sobre la finalización de servicios.
La preservación cultural, el punto que preocupa a la industria
A pesar de su apoyo general a la respuesta comunitaria, la EGDF expresó su decepción por la escasa atención que la Comisión Europea dedicó al tema de la preservación de videojuegos.
La federación argumenta que Europa ya dispone de mecanismos legales y comerciales que podrían ayudar a extender la vida útil de muchos títulos, además de contar con un marco jurídico que permite preservar videojuegos como parte del patrimonio cultural.
Según la organización, las excepciones existentes dentro de la legislación europea de derechos de autor ya ofrecen herramientas para que museos y archivos puedan almacenar, emular y proporcionar acceso a juegos que han quedado fuera del mercado o han perdido soporte oficial.
Por ese motivo, considera que el cierre comercial de un videojuego no debería traducirse automáticamente en su desaparición desde el punto de vista cultural e histórico.
Las propuestas de EGDF para preservar los videojuegos
Como parte de su respuesta, la EGDF presentó una serie de recomendaciones dirigidas a la Comisión Europea para complementar las medidas anunciadas.
Entre las principales propuestas se encuentran:
- Impulsar soluciones comerciales que permitan prolongar la vida útil de los videojuegos.
- Fomentar que los Estados miembros financien de forma sostenible museos y archivos especializados en videojuegos.
- Garantizar la conservación sistemática de títulos europeos, incluidos aquellos que dependen de servidores en línea.
- Financiar investigaciones sobre los desafíos técnicos que supone preservar videojuegos online y basados en la nube.
- Mantener actualizadas las excepciones de preservación contempladas en la legislación de derechos de autor para facilitar tareas de archivo, documentación y emulación.
Para la federación, la respuesta más efectiva a Stop Destroying Videogames debería combinar tres pilares: la aplicación de las normas de protección al consumidor, la promoción de soluciones comerciales que permitan extender la vida de los juegos y una estrategia activa de preservación en instituciones culturales.
La European Games Developer Federation reúne actualmente a 27 asociaciones nacionales de la industria del videojuego pertenecientes a 24 países europeos y representa a más de 45.000 trabajadores del sector, la mayoría vinculados a pequeñas y medianas empresas.
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