Los ejecutivos de Sony explicaron que la próxima generación ofrecerá nuevas formas de jugar más allá del living. Sus declaraciones coinciden con los rumores sobre una consola de sobremesa y otra portátil.

Durante una reciente reunión con inversores, Sony Interactive Entertainment dejó entrever algunos de los objetivos que tendrá la próxima generación de PlayStation. Si bien la compañía evitó revelar detalles concretos sobre el nuevo hardware, sus máximos responsables explicaron cuál será la estrategia para diferenciarse del mercado de PC y adelantaron que buscarán expandir las formas de jugar más allá del tradicional uso en el living.
Las declaraciones surgieron durante una sesión de preguntas y respuestas realizada en junio, en la que participaron el presidente y CEO de Sony Interactive Entertainment, Hideaki Nishino; el CEO de Studio Business Group, Hermen Hulst; y la vicepresidenta senior de Finanzas y Desarrollo Corporativo, Lynn Azar.
Uno de los inversores consultó cómo planea PlayStation recuperar a los jugadores que migraron al gaming en PC durante la pandemia y si la próxima generación de hardware podría representar un cambio importante para el negocio.
Sony quiere que PlayStation vaya más allá del living
Aunque la empresa no especificó cuál de los ejecutivos respondió la consulta, la postura fue clara: el objetivo de PlayStation ya no es estar asociada únicamente al televisor del living.
Según explicaron, cada vez más usuarios utilizan monitores personales para jugar, por lo que la compañía comenzó a ampliar su ecosistema con nuevos accesorios, como monitores y los recientemente anunciados PULSE Speakers, con la intención de ofrecer una experiencia que pueda disfrutarse en distintos escenarios.
“PlayStation estuvo durante mucho tiempo fuertemente asociada con la idea de jugar en el living. Sin embargo, en los últimos años, más usuarios en todo el mundo utilizan monitores personales. En respuesta a ello, estamos comercializando periféricos como monitores y parlantes para romper con la percepción de que ‘PlayStation es igual al living’ y ampliar los escenarios de uso”, señalaron.
La compañía agregó que, de cara a la próxima generación, su intención no es crear una plataforma que simplemente compita con las PC para videojuegos.
“Para la plataforma de próxima generación, en lugar de servir simplemente como una alternativa a las PC, buscamos ofrecer un valor exclusivo de PlayStation. Esto incluye no solo avances tecnológicos, sino también una expansión de las formas de uso, permitiendo una experiencia fluida que pueda disfrutarse naturalmente más allá del living”, afirmaron.
Las declaraciones refuerzan los rumores sobre una PlayStation portátil
Si bien Sony no confirmó ninguna característica del sucesor de PlayStation 5, el mensaje llamó especialmente la atención porque coincide con los rumores que circulan desde hace meses sobre la estrategia que seguiría la compañía.
Diversos informes sostienen que la próxima generación estaría compuesta por dos dispositivos: una consola de sobremesa tradicional y un sistema portátil capaz de ejecutar juegos de forma nativa, ambos integrados dentro del mismo ecosistema.
En ese contexto, cuando Sony habla de “expandir las formas de uso” y de permitir una experiencia que pueda disfrutarse “más allá del living”, muchos interpretan que la compañía ya está preparando el terreno para un ecosistema que combine juego en casa y movilidad, en lugar de limitarse a competir con las PC mediante una mayor potencia.
Una estrategia que también explicaría una PlayStation de más de US$ 1.000
Si este termina siendo el enfoque elegido por Sony, también ayudaría a explicar por qué la compañía no tendría inconvenientes en lanzar una consola de sobremesa con un precio muy superior al de las generaciones anteriores.
Hace apenas unos días trascendió que la empresa no tiene previsto absorber por completo el aumento de los costos de fabricación provocado por la creciente demanda de memorias y otros componentes utilizados para el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial. En otras palabras, parte de esos incrementos terminarían trasladándose al precio final del hardware.
En ese escenario, una estrategia con dos dispositivos tendría mucho sentido. Por un lado, Sony podría ofrecer una consola de sobremesa mucho más potente, con un precio que incluso supere los US$ 1.000, destinada al público que busca la mejor experiencia posible. Al mismo tiempo, una consola portátil compatible con el mismo catálogo de juegos podría convertirse en la alternativa de entrada al ecosistema PlayStation, con un precio considerablemente más bajo.
De concretarse este modelo, los jugadores tendrían dos formas de acceder a la nueva generación: una opción premium, más costosa que las consolas tradicionales, y otra más económica que permitiría disfrutar de los nuevos lanzamientos sin realizar una inversión tan elevada. De esta manera, Sony podría ampliar su base de usuarios sin depender de un único dispositivo para toda la generación.
Por el momento, Sony continúa sin anunciar oficialmente su próxima consola, pero estas declaraciones representan una de las pistas más claras hasta ahora sobre la dirección que tomará la marca en la siguiente generación de PlayStation.
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